
El encerado de esquís es un proceso que debe hacerse con mucha frecuencia, ya que las suelas sufren mucho y se secan. Si vuestras tablas después de una jornada de esquí no tienen muchas rayas, las suelas están bien estructuradas y no habéis deteriorado mucho los cantos, el encerado lo podéis hacer vosotros mismos en vuestra casa. Merece la pena hacerlo por lo menos una vez, así os podéis hacer una idea de cuanto tiempo se tarda y cómo os los tienen que dejar en las tiendas. No obstante es muy difícil que los consigáis dejar igual que los expertos.
Lo primero que debemos hacer antes de ponernos manos a la obra es limpiar la base del esquí. Para encerar los esquís se necesita: - Goma para sujetar los frenos. Esto es simplemente para que los frenos no nos molesten durante la reparación. - Unos gatos de sujeción. También puedes utilizar dos libros que debéis colocar con la distancia puntera-talonera de las fijaciones de tal forma que con el esquí boca abajo, éstas queden en el aire. - Rasqueta metálica. Con la rasqueta debemos eliminar todos los restos de la cera vieja. Hay que hacerlo siempre de espátula a cola. Hacer presión con los pulgares en el centro y tener especial cuidado de no tocar los cantos. - Una plancha que no sea de vapor, es decir que no tenga agujeros. Con la plancha derretiremos gotas de cera que iremos poniendo a lo largo de todo el esquí. Echa sólo lo justo para que puedas extenderla por toda la superficie en una fina película y después plancha el esquí a una temperatura baja y sin mantener la plancha en contacto directo con el esquí, ya que si no lo deformaremos.
Hay que dejar secar la cera durante varias horas, si después ves que el esquí permanece "seco" ya que ha absorbido toda la cera deberás hacerlo otra vez. Es conveniente cuando esté ya terminado que le pases un estropajo hasta dejar completamente liso el esquí. La cera al igual que la rasqueta se puede comprar en cualquier establecimiento deportivo especializado.