
Los llamados "deportes de invierno", con el esquí como máximo exponente, requieren una preparación especial, y parte esencial de esta preparación es llevar una dieta adecuada. El desayuno es en estos casos la principal comida del día y la que va a posibilitar que disfrutemos al máximo del esquí o, por el contrario, nos cansemos a las primeras de cambio. Asimismo, es importante matizar que cada persona debe desayunar de acuerdo a sus características y necesidades, es decir, no comerá lo mismo un joven snowboarder que va a pasarse el día entero en la montaña esquiando a un ritmo desenfrenado que una persona mayor o un niño que disfrutan este deporte de una manera más sosegada.
En el primer caso, el desayuno será alto en calorías, de fácil digestión y abundante, ya que normalmente no se volverá a comer hasta caída la noche. Se tomarán pues alimentos ricos en hidratos de carbono tales como cereales, tostadas con mantequilla, mermelada, miel, bizcocho, etc. Las proteínas tampoco deben faltar en forma de alimentos con poca grasa como jamón, huevos o embutido. Para completar el desayuno se puede tomar un zumo de frutas, rico en vitaminas y minerales, y un producto lácteo (queso o yogur) bajo en grasa. Para los esquiadores que quieran tomarse la jornada con más calma el desayuno no debe ser tan abundante. Basta con un zumo, unas tostadas y leche para aguantar sin problemas hasta la siguiente comida
Por otro lado, la práctica del esquí tanto por sus exigencias físicas como por el medio en el que se realiza, conlleva un gasto de energía muy elevado y una gran pérdida de líquidos que, en ocasiones, puede ser imperceptible debido a las bajas temperaturas a las que está sometido el organismo. Por este motivo es recomendable llevar encima un botellín de agua, unas galletas o frutos secos, preferiblemente ciruelas o uvas pasas. Esto evitará que nos fatiguemos demasiado, o nos entre la temida "pájara". Este aspecto es especialmente importante en el caso de niños o personas de edad avanzada, que son las más propensas a deshidratarse sin darse cuenta. Por último, es importante dar al cuerpo un periodo de recuperación de al menos 7 horas de sueño, si no queremos llegar a la siguiente jornada completamente agotados.