
Una jornada de esquí tiene el inconveniente de que pasa con demasiada rapidez, así que cuanto menos tiempo estemos en la cola del remonte y más descendiendo por la nieve mucho mejor. Antes de coger el remonte que nos llevará a la pista de esquí lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que llevamos el forfait o el skipass con nosotros y a la vista, para no perder el tiempo, y hacerselo perder a los demás buscando el pase. El forfait normalmente sirve también como seguro en caso de accidente en los remontes.
Los remontes más habituales son el telesquí y el telesilla. El primero es el más sencillo y consiste en dos poleas unidas por una soga, un cable o un disco al que nos agarramos para que tire de nosotros hacia arriba. Es importante estar atento a la llegada y soltar el telesqui con suavidad, evitando entorpecer la llegada de otros usuarios. También existen telesquis para dos personas, también llamados perchas, aunque están desapareciendo progresivamente.
En cuanto al telesilla, es un remonte más cómodo en el que vamos sentados. Antes de acceder a un telesilla debemos coger los dos bastones con una sola mano y con la otra parar la silla para poder sentarnos con facilidad. Una vez en la montados bajar la barra de seguridad. A la hora de bajarnos del telesilla, debemos empezar a levantar la barra antes de llegar y elevar un poco las espátulas de los esquís para que nos claven en la nieve. Por último es importante no ponerse nerviosos y, si es la primera vez, ir con alguien experimentado.